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PAZ PARA PAPÁS


En tiempos de paz, donde la guerrilla pareciera estar acudiendo a lo pactado, considero que, como sociedad, podemos dar un paso hacia adelante y comenzar a hablar y a replantearnos pensamientos que ya no se acomodan a los tiempos de necesitada renovación que vivimos.
Considero necesario reconciliarnos con los últimos temas que se han tomado el protagonismo en debates a nivel nacional y también, ¿por qué no?, exponerles algunas razones por las cuales yo le digo sí a la adopción por parte de parejas homosexuales.

Abordemos el concepto de familia conformada por hombre y mujer, modelo tradicional y no siempre funcional; esta ideología, no sólo está plasmada en un argumento netamente moralista y mandado a recoger, sino que, pierde sentido cuando se presentan diferentes modelos estructurales de familia, pues como lo exponen diversos autores dedicados a la investigación del modelo más óptimo, en la familia nuclear clásica (madre y padre bajo un mismo techo), convergen específicos factores que protagonizan la disputa cuando se inicia la discusión sobre la adopción a una familia homoparental, estos factores son: que ambos padres sean de sexos opuestos, que pueda ocurrir un engendramiento, que puedan casarse bajo leyes constitucionales y religiosas, que pueda existir filiación y la residencia bajo un mismo techo.

Pues bien, con el modelo de familia homoparental se rompe el vínculo “sexualidad-reproducción” y también la obligación de que los/as progenitores/as sean de diferente sexo; pero permanecería la concepción (en muchos casos vía nuevas tecnologías, por supuesto), el engendramiento y la alianza a través del matrimonio o pareja de hecho. Así mismo, entonces, podría exponer que la familia heterosexual estéril está en las mismas condiciones de la estructura de familia nuclear clásica, pero no se presentaría ni la reproducción y el engendramiento.
Dicho lo anterior, tanto el modelo de familia homoparental como la familia heterosexual estéril estarían ofreciendo las mismas características salvo que las preferencias sexuales serían diferentes en ambos casos.
Pues bien, los nuevos modelos familiares lo que rompen es la unión de los elementos o factores previamente mencionados, de manera que cada uno de éstos se individualiza y ya no es necesario que estén juntos para entender que existe una familia, aunque no se dé el vínculo del matrimonio, una sexualidad reproductora, o un vínculo consanguíneo entre padres e hijos, e incluso la residencia bajo el mismo techo, padre es padre y madre es madre, así existan dos padres o dos madres. Después de todo, mejor que sobren y no que falten.
Entendamos que es tiempo de despojarnos de una mente estrecha y liberarnos al entendimiento de la nueva era. Estos nuevos modelos familiares no perjudican al infante como tal, lo puede perjudicar el estar rodeado de padres y/o acudientes nocivos, maltratadores y generadores de malas enseñanzas, incluso, podría causarle mucho más daño no tener ninguna figura materna o paterna.
Es por esto que estoy de acuerdo con la adopción por parte de familias homoparentales; el amor, los valores y la crianza adecuada pueden surgir en cualquiera de las estructuras familiares existentes y no únicamente en la familia nuclear clásica que tan sobrevalorada está.
Las familias están compuestas por humanos y como humanos podemos errar sin importar nuestras preferencias sexuales o nuestra capacidad de procrear.

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